jueves, 18 de abril de 2013

*Carta a un principe I *



No sé qué palabras elegir para escribir algo que no se puede expresar con palabras.
No sé qué palabras escoger para que puedas saber lo que yo sé, ver lo que yo veo y sentir lo que yo siento. Un sentimiento que no sólo es amor, sino que también es calidez, comprensión, compenetración, cariño…que es energía y alegría, y sobre todo vida. Y lo comparto contigo desde que tus ojos me cautivaron, tus caricias me atraparon y tus besos me enamoraron.


Es nuestro sueño de dos, nuestro baile de salón bailando al compás del corazón.
Nos complementamos como la tierra y la roca, el aire y el viento, y la marea con las olas, que juegan juntas al movimiento como si sólo fuesen una.



Somos nosotros quienes tenemos el poder de crear la magia y de hacerla infinita para que nunca se nos acabe. 
Somos culpables de que el tiempo se nos escape entre mil besos y culpables de robarle al viento el aliento.
Haces que me olvide del mundo en cuanto estás cerca de mí...


Ven y juega conmigo a volar. Te tiendo mi mano, cógela y ven conmigo a este viaje sin retorno y sin final a la otra cara de la Luna.  Aquella que nunca está oscura, porque aunque no alumbre el Sol, lo harán las estrellas. Luz tenue y brillante que crea nuestro juego de sombras, entre caricias y pasión.


Ven, a este viaje sólo con billete de ida y sólo dirección hacia delante. Un viaje hacia el futuro, un futuro juntos del que ya hemos puesto los cimientos, ahora construyamos el resto.
El futuro pinta de colores, cojamos las riendas y creemos nuestra mayor obra maestra, que será tan bella que ciegue a los que miren.



*En la otra cara de la Luna*

Esta noche me esconderé en la otra cara de la Luna y te llevaré conmigo para que la noche no se nos acabe, y el tiempo sólo sea un mito.
Allí donde las estrellas crean sombra y los ojos brillan más que el Sol. Donde el único aire que respire sea el que sale de tus besos, y no haya agua para calmar mi sed, sólo tu cuerpo.

Que no habrá más calor que el de la piel, cuando dibuje con mi cuerpo la silueta del tuyo y bailaremos al compás del movimiento que marquen tus besos.
Perderse entre las curvas de la Luna, morder la vergüenza y desatar la lujuria.

Seremos uno allí donde la lluvia no moje, ni el viento sople, donde el momento se pierda entre realidad o recuerdo y, bañados el polvo de estrella, seremos los gigantes del firmamento, que ni Orión ni Andrómeda podrán hacernos sombra.
De un salto viajar al fin del mundo y jugar entre las galaxias como tu juegas con mi pelo y yo me enredo entre tu cuerpo.

Ven, vuela conmigo hacia la luz del Sol, que esto hoy no ha echo más que empezar.
Veremos a nuestros pies el mundo y, arropados por la negra noche estática e infinita, dominaremos el firmamento.
Y que al tacto se le olvide que la Luna tiene vida y se ilumina con cada caricia.
 Que mire envidioso el universo, porque esta noche soy yo quien te tengo, en la otra cara de la Luna.

miércoles, 17 de abril de 2013

*Cuando menos lo esperas sale el Sol*

Después de una gran tempestad no llega la calma, sino el desconcierto, el empezar de nuevo desde el principio, empezar fuerte, hacia delante y con decisión, pero... ¿hacia dónde? Hacia el norte, pues el norte me ha encontrado antes incluso de encontrarme yo misma y ha puesto el camino a mis pies, siempre en movimiento, siempre hacia delante.

Ha llegado el cambio, ha llegado el sol, la luz y el día, todo junto en armonía, que pinta mi camino de colores,  música y canciones. La tempestad pasó, el cielo se cansó de ver la lluvia caer y, ahora ya, sólo recuerdo la tormenta vagamente, como algo lejano y difuso, y que ya no importa.

Sigo queriendo volar, aquí o allá, pero ya no necesito huir, no quiero escapar, tan solo me aferro a mi camino con mi brújula al norte, con la brisa fresca que me recuerda que allá donde me lleven mis pies, habrá nuevo camino que hacer.

Porque aquí soy yo, aquella que era, aquella que soy. Porque aquí, y así, soy feliz y solo espero que sea eterno.